jueves, 10 de septiembre de 2009

Leyendas de la zona central



EL Chonchón

La leyenda cuenta que cuando las personas de la zona central del país escuchaban los gritos persistentes del Chonchón (es decir, “tué, tué), significaba que esta ave había salido a anunciar que alguien se iba a morir.
Este brujo adoptaba la forma de un pájaro que tenía cabeza humana, desde la que nacían unas enormes orejas que usaba como alas para volar. Se instalaba en la habitación de los enfermos, revoloteaba luchando contra el espíritu de estos y, si lograba obtenerlo, succionaba la sangre de los pacientes.

Al momento de comenzar el vuelo, decían: Sin Dios ni Santa María. Para ahuyentarlos, se rezaba la siguiente oración: “San Cipriano va para arriba, San Cipriano va para abajo, sosteniendo una vela de buen morir”. Con estas palabras el Chonchón caía al suelo.




La Calchona

Se cuenta que un matrimonio vivía sin problemas en el campo, junto a sus dos pequeños hijos. Sin embargo, nadie de la familia sabía que la mujer era bruja y que en su hogar escondía varios frascos que contenían mágicos ungüentos, los que, al aplicarlos sobre su cuerpo, le permitían transformarse en una oveja negra.
En las noches, mientras todos dormían, realizaba el rito de colocarse estas cremas y salir a pasear por los campos, transformada en este animal. A su regreso, a la mañana siguiente, se aplicaba nuevamente los ungüentos y volvía a recobrar la forma de mujer.

Un día, sus hijos la vieron realizar el hechizo, por lo que, queriendo imitarla, se pusieron las cremas, transformándose en zorritos. Pero cuando quisieron volver a ser niños, no supieron cómo hacerlo y se pusieron a llorar.
En ese instante, el padre despertó con los sollozos, y su sorpresa fue enorme, ya que en lugar de encontrar a sus hijos, vio a dos animales. Rápidamente, supuso que eran sus retoños y logró imaginarse que podía ser un hechizo, por lo que comenzó a buscar frascos que pudieran contener algún tipo de ungüento mágico. Cuando encontró estas cremas, se las puso y de inmediato se transformaron en niños.


Así, se dice que cuando los campesinos en la noches sienten balar una oveja, saben de inmediato que se trata de la Calchona (nombre con el que llamaron a este animal). Como tradición, todos acostumbran dejarle un plato de comida para que se alimente, ya que se dice que es totalmente inofensiva y estaría arrepentida de sus antiguos actos de brujería.


La Laguna del Inca

Esta laguna se encuentra enclavada en la cordillera de los Andes (donde hoy está el centro de esquí Portillo) y para muchos esta representa el fi n triste de una historia de amor.
Según se cuenta, antes de la llegada de los españoles, los incas habían logrado dominar hasta las riberas del río Maule, y sus rituales y ceremonias religiosas las realizaban en la zona andina.
Así, en la laguna, el inca Illi Yupanqui se casó con la bella princesa Kora-llé y cuando la ceremonia terminó, ella debía cumplir el último rito: descender por la ladera del cerro con su gran traje y joyas, seguida por sus sirvientes.
Cabe destacar que el camino era estrecho, resbaladizo y bordeado por profundos precipicios. Bajando estaba la princesa, cuando cayó al vacío. Illi Yupanqui, al escuchar los gritos, corrió a verla, pero cuando llegó, ella ya estaba muerta. En ese momento, decidió que su mujer fuera depositada en las profundidades de esta laguna y como había llorado desconsoladamente, las aguas de la laguna se volvieron color esmeralda.
Se dice que desde ese día, la laguna está encantada, y que en ciertas noches de invierno el alma del inca vaga emitiendo tristes lamentos.

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